Alejandra Flores
camila_floresj@hotmail.com
29/6/2020
La pandemia ha creado una nueva época donde la naturaleza ha reclamado la Tierra. El parón provocado por las cuarentenas frente al coronavirus causa estragos en la economía, pero beneficia al medio ambiente.
Según información de las Naciones Unidas, una enfermedad infecciosa afecta a los seres humanos cada cuatro meses; de éstas enfermedades infecciosas emergentes el 75% provienen de animales.
Esta problemática se ha basado en la extracción de recursos de forma indiscriminada, representa un riesgo para la salud y los sistemas sanitarios de los países, pues el aparecimiento de nuevos virus o patógenos es un desafío para la ciencia. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros.
A lo largo de todo el mes de febrero, el primero del largo confinamiento que lleva la provincia china de Hubei, el promedio de días sin contaminación atmosférica aumentó en un 21,5% en comparación con las mismas fechas del año anterior, según un informe del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China. Algo similar ha acabado pasando en Europa, donde la oleada de confinamientos producidos durante los últimos días también se ha traducido en una mejora drástica de la calidad del aire.
A medida que cada vez más ciudades de todo el mundo van sucumbiendo a las órdenes de confinamiento abundan imágenes en las redes sociales en las que aparecen animales salvajes que se aventuran en el deshabitado espacio urbano. En la ciudad japonesa de Nara, los ciervos campan a sus anchas por las calles despejadas de los habituales turistas, mientras que en la ciudad de Oakland, situada en la bahía de San Francisco, han sido avistados pavos salvajes que se han adentrado en las instalaciones de una escuela. Más cerca, en Barcelona, se han visto jabalíes que se aventuraban en las calles deshabitadas del centro de la ciudad en busca de comida.
Los esfuerzos de los Gobiernos, las organizaciones y la ciudadanía por generar alternativas para, en primera instancia para luchar contra el cambio climático y, para enfrentar la crisis sanitaria y sus consecuencias presentes y futuras, necesitan de una visión integral para abordar temas, que parecerían no tener relación alguna, como un todo con causas y efectos relacionados directamente, pues el COVID-19 ha evidenciado que la salud del planeta es proporcional a la salud de toda la humanidad.
¿Qué te parece que una pandemia ayude a la recuperación de la naturaleza?
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camila_floresj@hotmail.com
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Según información de las Naciones Unidas, una enfermedad infecciosa afecta a los seres humanos cada cuatro meses; de éstas enfermedades infecciosas emergentes el 75% provienen de animales.
Esta problemática se ha basado en la extracción de recursos de forma indiscriminada, representa un riesgo para la salud y los sistemas sanitarios de los países, pues el aparecimiento de nuevos virus o patógenos es un desafío para la ciencia. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros.
A lo largo de todo el mes de febrero, el primero del largo confinamiento que lleva la provincia china de Hubei, el promedio de días sin contaminación atmosférica aumentó en un 21,5% en comparación con las mismas fechas del año anterior, según un informe del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China. Algo similar ha acabado pasando en Europa, donde la oleada de confinamientos producidos durante los últimos días también se ha traducido en una mejora drástica de la calidad del aire.
A medida que cada vez más ciudades de todo el mundo van sucumbiendo a las órdenes de confinamiento abundan imágenes en las redes sociales en las que aparecen animales salvajes que se aventuran en el deshabitado espacio urbano. En la ciudad japonesa de Nara, los ciervos campan a sus anchas por las calles despejadas de los habituales turistas, mientras que en la ciudad de Oakland, situada en la bahía de San Francisco, han sido avistados pavos salvajes que se han adentrado en las instalaciones de una escuela. Más cerca, en Barcelona, se han visto jabalíes que se aventuraban en las calles deshabitadas del centro de la ciudad en busca de comida.
Los esfuerzos de los Gobiernos, las organizaciones y la ciudadanía por generar alternativas para, en primera instancia para luchar contra el cambio climático y, para enfrentar la crisis sanitaria y sus consecuencias presentes y futuras, necesitan de una visión integral para abordar temas, que parecerían no tener relación alguna, como un todo con causas y efectos relacionados directamente, pues el COVID-19 ha evidenciado que la salud del planeta es proporcional a la salud de toda la humanidad.
¿Qué te parece que una pandemia ayude a la recuperación de la naturaleza?
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